viernes, 22 de marzo de 2013

PROPONGO QUE...

DEBERÍA ESTAR PROHIBIDO EL CHOCOLATE MILKA CON OREO!



Yo que, desde que tengo uso de razón he sido adicta al chocolate, propongo que prohíban esta tableta (que ademas ahora sale en formato "para llevar"). Es un atentado contra los amantes del chocolate y la operación bikini. Milka!! Tengo una boda en Julio! Tengo que adelgazar para que me quepa el vestido y vas y me haces sufrir poniendo a disponibilidad infinita esta fantastica chocolatina que tanto me gusta y me hace sufrir a la vez... ¿será amor?... Ufff!!

Recuerdo que cuando era niña mi madre sufría cada vez que tenía que llevarme a la consulta del médico. Siempre le decía: "Esta niña, si sigue así, vamos a tener que inyectarle la comida por vena. Para dentro de dos semanas traemela y a ver su ganó algo de peso." Pero mi madre desesperada, siempre conseguía que el médico la pusiese pinta. En lugar de engordar, adelgazaba! 

Todos hemos escuchado historias de niños que no comen, pero yo, era un caso aparte. Todo lo que comia volvía a salir por la boca al cabo de unos minutos despues, tardaba horas para terminarme un biberón o una papilla, cuando tomaba la segunda cucharada de sopa, ya me había hecho la digestión de la primera. Podía pasarme horas con un trozo de carne entre la lengua y los dientes y lo unico que conseguía tragar era el jugo que soltaba... Mi padre me amenzaba contando hasta 5. Cuando conseguía tragarlo, me sabía tan mal, que lo rechazaba mi estomago y subía en una espiral de asquerosos sabores... Y claro, despues la consiguiente deshidratación por mis llantos continuos tras las amenazas constantes de mi padre. Era lo que se suele decir: Una niña fideo.

Desesperados, mis padres recurrieron a una vitamina para que me produjese apetito... Marta empezó a cortar la carne con tanta ansia que hasta cortaba con el cuchillo con el filo del revés. Y Martita empezó a ganar peso y a los 14 años, tenía un tipín de muerte, que escondia bajo chandals dos o tres tallas más grande por que "le daba vergüenza". Y al cabo de unos años, el descuido hizo sus efectos. Marta ha dejado de tener tipin, come, si, pero come de más.

Y así llegamos a la petición a Milka... Por favor! Quiero recuperar mi tipín!! Haced un chocolate Milka con Acelgas, espinacas, carne de caballo... pero por el amor de una madre... No mezcleis las deliciosas oreo, tuc, chispitas de chocolates varias, caramelo, sabor naranja, menta, etc. con vuestros viciosos chocolates!!!

Noooooo!!! ¿por qué nos haceis esto?


Martasky

jueves, 21 de marzo de 2013

ISABEL

Tener un hermano/a siempre es un regalo, pero lo es aun más los que tenemos hermanos gemelos.

Desde el primer día que ves la luz, siempre esta acompañado por esa personita que ha estado "robando" parte de las provisiones que durante nueve meses (en este caso 8) en la "bolsita de mamá". Una vez juntas, empieza el hacer todo juntas: comer juntas, jugar juntas, llorar juntas y conforme vas creciendo, vámos aprendiendo todo juntas.

En fin, ya os hable en alguna otra ocasión de mi hermana gemela. A loa 14 años hubo algo que nos "separó" algo que hacia que no fuesemos iguales. Algo que creo que provocó un gran cambio en la vida de ambas.
El 14 de Marzo, fue el Día Internacional de  las Enfermedades de Riñón y mi hermana estuvo ahí para contarles a todos que es algo con lo que se puede vivir y luchar dia a dia :)Día Internacional de las Enfermedades del Riñón

Por pura casualidad, te encontraron la enfermedad crónica de riñón y aunque a partir de ese momento parece que todo entre nosotras cambió, no es así. Sigo siendo tu HERMANA y no te olvides que sigo siendo tu GEMELA. Aunque la vida haya decidido que tenias que ser tú,  me tienes aqui para darte las fuerzas cuando te flaquean, para decirte que tienes mucho que dar y que tienes toda una vida por delante llena de retos y metas por alcanzar.

Yo no soy tan valiente como tú. Cada día me sorprende ver lo en serio que te tomas todo esto y siempre dandole tu "toque de humor". Me desespera verte agobiada cuando tienes cita con la doctora, y es ahi, cuando deberías llamarme y hablar de cualquier cosa, de las tonterias de cuando eramos niñas, para que te tranquilices y recuerdes, que hay muchas cosas por las que sonreir.

Hoy te dedico esta entrada porque hoy me doy cuenta de que tengo la mejor hermana gemela del mundo y del universo. Porque sacas fuerzas de donde sea cada día y porque eres un ejemplo a seguir para muchos.

No te rindas NUNCA, porque tu eres la fuerza de voluntad y la vida personificadas!

TE QUIERO MUCHO!!!

jueves, 28 de febrero de 2013

La historia del caballo

Todos, absolutamente todos en algún momento de nuestras vidas, hemos oído contar alguna historia "de miedo". Muchas serán historias que se han contado de generación en generación y que habrán sucedido de verdad. Otras, serán cuentos, pantomimas, historias que inventaban los abuelos para asustar a los niños. El caso es que, casi todas las familias cuentan con una historia "de miedo" muchas veces, reales y otras no no tanto. En mi caso,  esta historia procede de mi abuelo materno, que nunca creyó en esas historias... hasta que un día...

Cuenta que volvía caminando de una fiesta de un pueblo cercano, en la ladera de la Serra do Suído.
Era una noche cálida del verano de 1935.

Antes de ir a cama, fue al balcón donde tendían la ropa a fumarse un cigarro. Era una aldea típica de la Galicia más profunda. Casitas de piedra rodeadas por campos de cultivo y establos donde se escuchaba crujir los "toxos" cuando las vacas se acomodaban para acostarse.

En la huerta que daba al balcón, de repente observó, que el caballo de su tío estaba fuera del establo, pastando a sus anchas. Le silbó para asustarlo y que volviese al establo, pero el caballo no pareció escucharle. En el balcón, había unas piedras que se usaban para sujetar la ropa cuando la ponía a secar al sol. Decidió que si le tiraba una cerca de donde estaba, el caballo se movería y asustado volvería al establo. Tiró, una, dos y tres piedras pero el caballo no se movió. Cuando estaba a punto de tirarle la cuarta piedra, el caballo empezó a iluminarse y a hacerse cada vez más y más grande y con un fogonazo de luz encogió y desapareció con otro fogonazo, dejando una lucecita en el lugar donde había desaparecido. Sorprendido por tal suceso, apagó el cigarrillo y se fue asustado a cama.

Al día siguiente le dijo a su tío que el caballo había salido por la noche del establo, pero su tío le dijo que era imposible, que se había quedado en el establo de otro pueblo que estaba bastante alejado. Mi abuelo le contó a su tío lo que presenció. Quedó en una simple anécdota, hasta que un semana después  el padre de mi abuelo falleció.


Doy fé de que mi abuelo no cree en fantasmas, ni historias de miedo. Siempre que le contaban una, nunca se la creía. Y siempre dice: "Non tiña medo das historias de fantasmas e nunca as que me contaban non as creía, pero isto pasoume a mi e podes creela porque é verdade e o vivín."

Yo, personalmente, creo en esas cosas. También he de decir, que antiguamente, al no haber luz eléctrica  las sombras y los ruidos hacían pasar malos ratos, pero seguro que entre la cantidad de historias "de miedo" que cuentan, un pequeño porcentaje, es real.

Martasky