jueves, 22 de junio de 2017

Miércoles

Eráse una vez que sea era un miércoles maldito.
Aquel día, como otro cualquiera, se levantó de la cama y fue al baño como todas las mañanas. 
Tras abrir la puerta de la habitación un torrente de agua le empapó hasta las rodillas y su semblante de buenos días se tornó rojo de ira. Su pie izquierdo fue el primero en dar el paso hacia el caos del baño,  que una vez más había decidido declararse en rebeldía y sacar de quicio a la inquilina de su humilde hogar.
Tras decidir que hacer sus necesidades básicas habían dejado de ser una prioridad en ese momento,  se dispuso a intentar achicar el agua que se había abierto paso por toda la estancia. 
Al menos no he necesitado mi equipo de snorquel,  pensó tras terminar de escurrir la fregona,  que presumía de ser ultra absorbente. Dejó a su amiga tras la batalla y casi pudo escucharla suspirar tras la tediosa faena. 
Bien,  ya podía empezar el día en el baño como le gustaba. Desayunar,  leer las noticias del día y… ¡maldita sea! ¿otra vez?
Sus pupilas dilatadas miraban hacia la puerta del baño mientras veía como el vater asomaba provocativamente un hilillo de agua como la pierna de una stripper en un show erótico.  
Allí estaban otra vez la fregona y ella danzando mientras dejaban el suelo como una patena. Fregona tragaba tanto líquido que estaba ya tan ebria y pesada que era imposible sostenerla. 
Tras estar varias horas detrás de la rebeldía de su baño y compadeciendose de la fregona, decidió llamar a un fontanero y poner fin de una vez a la incontinencia de su vater. 
Martasky

martes, 20 de junio de 2017

Mi otro yo

 Hace un par de años descubrí a la otra "Marta" que vive en mi interior.

¿Queréis saber la verdad? A esa otra "Marta", la odio.

No os estoy hablando de un trastorno psicológico. No tengo trastorno múltiple de personalidad, tranquilos.

Os estoy hablando de un ser con vida propia que iba creciendo en mi desde los 10 años (y no, no era un bebé) que me molestaba, me dolía y me hacía perder los nervios muchas veces.

Ese ser siniestro que crecía en mí, hacía que me sintiese muchas veces enferma, cansada, de mal humor y con ganas de llorar a todas horas y me provocaba un dolor indescriptible, pero yo lo achacaba a mi amiga la menstruación... ya sabéis... esa que viene a visitarnos a las mujeres cada mes (o no, depende de lo puñetera que sea). Porque sí, todas las mujeres recibimos la visita de esa señora que nos desangra vivas y de la que nos alegramos recibir su visita sino estamos esperando otra cosa... La regla, señoras y señores.

Desde que tengo uso de razón recuerdo tener reglas muy dolorosas y yo le echaba la culpa a ella de mis constantes días en  la cama, derrotada cual guerrera después de la batalla, pero resulta que hace solo unos años atrás comencé a encontrarme realmente mal y no había prueba médica que me resolviese la angustiosa duda de lo que me estaba pasando...

Imaginaos un año y medio visitando urgencias cada mes y que cada mes te mandasen a casa diciendo que no veían nada, que era una quejica, que era psicológico... Un sin vivir, ¿no? Pues ahora imaginaros estar un día en la sala de urgencias intentado llenar un botecito de muestras y haber bebido dos litros de agua en una hora y no ser capaz de llenar ni con una sola gota ese dichoso bote.

"Si no lo llenas no podemos hacerte prueba de orina"

¡¿Dónde te graduaste?! !¿En la feria?! No se les pasó por la cabeza que igual tendrían que hacerme otras pruebas para dar con el problema, no, se lo tuve que decir yo. Sí, yo, que estudié un FP de Turismo... Vamos, que les dije qué tour turístico deberían hacer por mi anatomía...

En fin, sondada, un día en el hospital, no saben qué tengo... resumen: Eres un Expediente X

Y sí, me fui muy "tranquila" para casa.

Al cabo de unos meses, por suerte, pudieron verme en otro hospital y ¿sabéis que? Sólo con contarles lo que me pasaban, dieron con mi otro yo, pero para estar seguros, me hicieron una resonancia magnética. Para los que nunca la hayáis hecho, no sabéis de lo que os libráis y deseo de todo corazón que nunca tengáis que entrar en una maquina que es como si te encerrasen en un ataúd y escuchases los sonidos de ultratumba de banda sonora. ¡Qué horror! Qué mal lo pasé, os lo juro. No sabía que tenía miedo a los lugares estrechos hasta que me metieron ahí.

En fin, cuando salí me lo confirmaron. Te presentamos a tu otra mitad, Marta, se llama Endometriosis y es grande y hay que operar.

¿Endoqué? Sudores fríos, lágrimas saladas y piernas de gelatina.

No la conocía  pero al parecer llevaba conmigo desde los 10 años y la muy $%"&'! venía de la manita de la regla.

Y ¿por qué digo que es mi otro yo? pues porque es crónica. A pesar de haberme operado para sacarme un trozo de ella, (un trozo bien grande que me apretaba la vejiga y el recto,  por eso no podía llenar botecitos) Endo sigue conmigo forever and ever.

Ahora me la tomo con humor y aunque la odio, la llevo conmigo con resignación, aprendiendo de ella lo que puedo y lo que me deja.

La Endometriosis es una enfermedad que afecta a una gran cantidad de mujeres en todo el mundo,  que causa mucho dolor y en muchos casos infertilidad. Porque no sé si lo sabéis, pero la regla, no duele. A ver, da alguna molestia, es engorrosa y nos cae mal a todas, nos tiene alteradas las hormonas y lloramos, reímos y nos enfadamos todo en el mismo minuto,  pero la regla si duele mucho, si no te deja levantarte de la cama, si te provoca vómitos, bajadas de tensión, cansancio extremo, es que no es una regla normal, e igual, lo mejor es hacerse un chequeo.

Cito lo que la Wikipedia define como Endometriosis:

La endometriosis consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica como en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o en el intestino. Es menos frecuente que la endometriosis aparezca fuera del abdomen como en los pulmones o en otras partes del cuerpo. Se han descrito casos raros de endometriosis incluso en el cerebro. No existe cura para la endometriosis, aunque existen diferentes tratamientos que incluyen analgésicos para el dolor, tratamiento hormonal y cirugía.

Hasta que no me descubrieron a Endo, yo no tenía ni la más mínima idea de lo que era pero por fin conocía a quién me había estado dando guerra durante todos estos años. Sabía por fin que no era un expediente X y que no estaba loca, que no era una quejica y que todo tenía un nombre y apellidos. Señoras y señores... ¡NO ESTOY LOCA NI SOY UN EXPEDIENTE X! (emoticono de la bailaora de whatsapp)

Así que queridos míos, aquí os presento a Endometriosis. Deseadle suerte porque aunque ella me quiera aguar la fiesta de la vida, yo voy a seguir sonriéndole y haciéndole una peineta bien bonita.

¡Que tengáis buen día soñadores!

Martasky





jueves, 15 de junio de 2017

Invasión

Salieron  esa noche de camino a su trabajo, dejando a los pequeños en casa. Era una noche calurosa de verano que amenazaba tormenta.

Entraron a oscuras como siempre a su departamento y comenzaron su jornada laboral. No podía imaginarse que al cabo de unas horas una luz se encendería y ocurriría la catástrofe.

En la lejanía, el sonido de un trueno dio el pistoletazo de salida a la lluvia torrencial de principio del verano.

Cu, de apellido Caracha, se encontraba haciendo la ronda junto a la puerta del cuarto de baño, podía escuchar las gotas de lluvia golpeando los cristales de la ventana cuando una luz se encendió y una ser humana se le quedó mirando con cara de asco y empezó a dar pequeños saltitos de angustia.

Cu intentó escabullirse por la rendija de la puerta pero el sonido seco del aire cortándose al movimiento véloz de la zapatilla le paralizó y un segundo después su vida se apagó.

Mientras tanto, al otro lado de la estancia un compañero de Cu presenciaba todo lo ocurrido y procedía a dar la voz de alarma. Comenzaron a realizar la evacuación sin ser vistas a través de las grietas y pequeños agujeros de la pared.

Esa misma noche, esperaron a que los humanos durmiesen y buscaron los restos de Cu en balde...

No había nada que hacer, a partir de ahora tendrían que ser cuidadosas y no dejarse ver. Decidieron organizarse para establecer un nuevo horario laboral ahora que su departamento había sido invadido por humanos. Saldrían más tarde y sólo al estar seguras de que no merodeaban cerca sus mortales enemigos. Decidieron dejar dos días de margen para que la humana pensase que Cu era la única que había en el departamento y así poder volver a trabajar,  y tras esos dos días comenzar la jornada laboral tomando todas las precauciones que estipulaban los estatutos, pero desaparecieron tres miembros más de la colonia.

La humana era lista y sigilosa, se movía en la oscuridad y encendía la luz en el momento oportuno para poder darles caza...

La comunidad estaba asustada, la humana había dejado huerfanos y viudas a una cantidad considerable de miembros de la colonia y ya nadie se atrevía a salir.

Tras dejar cuatro días de margen para guardar luto y cambiar de estrategia decidieron salir poco a poco y cada vez más tarde, asegurandose antes de que los humanos ya se habían ido a dormir.

Una noche húmeda, un miembro joven de la colonia llamado Cutia, decidió aventurarse a inspeccionar el cuarto de baño.Antes de salir por la rendija del lavabo, prestó atención a los sonidos que escuchaba a cerca. La puerta estaba cerrada y la humana estaba viendo la televisión. No escuchaba la voz del humano, por lo que supuso que no estaría. Salió disparada y bajó por el pie del lavabo y se metió en una cajita húmeda que tenía algo delicioso en su interior. Sorprendida y entusiasmada, decidió salir despacio y observando bien el terreno en busca de algún peligro que le impidiese volver a la colonia a comunicar su descubrimiento. Cuando comprobó que el terreno parecía seguro, subió corriendo por la columna del lavamanos y desde la cumbre observó la cajita que contenía comida, su tesoro. De pronto, la luz del baño se encendió y se abrió la puerta. Un humano alto se le quedó mirando y exclamó: oh oh, CARIÑO!!

Al otro lado de la puerta Cutia pudo escuchar a la vil humana exclamar: ¿otra? ¡mátala!

Cutia salió corriendo hacia el desagüe y escuchó el golpe seco de la zapatilla tras de si. Sintió el golpe, pero siguió corriendo hacia el desagüe, se coló y escuchó al humano maldecir. Cogió aire con su traquea y volvió a soltarlo. Se frotó las antenas y aliviada, salió como un rayo directa a la colonia a través de las alcantarillas.

Una vez  en la colonia, vislumbró que la mayoría de sus compañeras estaban inquietas y asustadas. Se apresuró y fue directa al puesto de mando donde se encontraba Blattodea, el jefe al mando después de la muerte de Cu. Blattodea era grande, de un color oscuro y tan fuerte que parecía imposible de romper.

"He sobrevivido a un golpe de zapatilla" relató orgullosa Cutia. "Además, he encontrado una caja con alimento en la que podemos escondernos mientras comemos, Blattodea"

Blattodea se acercó a Cutia y le felicitó por su suerte y enseguida se percató de que tenía un ala doblada. La envió de inmediato a la sala de recuperación donde se encontraban también algunas compañeras que se habían puesto enfermas tras los días de inspecciones por el departamento.

Cutia se acomodó juntó a sus compañeras y observó el panorama. Varias estaban patas arriba, con las patas tiesas y algunas con un ligero tic. Los nidos que había sido vigilados, estaban podridos y no había rastro alguno de vida en su interior.

¿Que estaba pasando? ¿Por qué estaban muriendo? Cutia comenzó a convulsionar mientras buscaba con la mirada a Blattodea. Sus miradas se cruzaros y se cogieron de las patas. Cutia sentía como se alejaba más y más de su cuerpo...

...

Mientras tanto, en el piso, el ser humano le preguntaba a la ser humana.

"Cariño, ¿que son estas cajas negras que hay en el suelo de la despensa, el baño y la cocina?"

La mujer puso cara de lástima y contestó:

"Es lo único que se me ocurrió para ahuyentar a las cucarachas de casa. Son trampas con veneno que las mata a ellas y a sus huevos en los nidos."

Martasky